El sábado estuve en el V OPEN MTB MASPALOMAS, versión light, carrera de montaña de 40 km, pues también había de 65 y de 90 para los pros. Me apunté porque alguien me dijo que era “facil” y que me iba a divertir. Visto el perfil me era aparentemente asequible. Era como subir a Teror desde Las Palmas y luego bajar. Así que como quería probarme en competición de bici, pague los 50 eurazos de inscripción y me presente a las 8:45 de la mañana en el Parque Sur de Maspalomas. En la página web ponía que a las 9 cerraban el control de bicis, pero eso era para cumplir el expediente. A esa hora estábamos allí unos 20 de los 400 que salíamos. Así que me dedique a lo que hay que hacer en esas situaciones de espera: buscar una sombra (solecito si hace frío, pero no era el caso), tumbarme y a esperar relajadamente.
Empezé el calentamiento 20 minutos antes, pero me da que calentando éramos muy pocos, comparados con el mogollón que se presentó en la salida. Cuando llegue al punto de cita, empecé a estirar, y allí note que “algo” había raro. Nadie estiraba. Y notaba alguna mirada con sonrisa… ¿sería por mi maillót del Astana? Me lo trajeron los reyes, y en mi primera carrera no podía traicionarlos… o a lo mejor porque llevaba zapas de trail, pero de correr, y los pedales con punteras? (no los automáticos como todos)… o quizás por el bote de espuma reparapinchazos de moto en vez de la clásica bolsita con su camara y sus parches?…
Total que dieron la salida neutralizada hasta el Aquasur. Allí punto de reunión y alguna sonrisa más. Algo de caos y salida a cola de pelotón. Empece a pasar gente hasta que encontré mi grupito. Chupando ruedas y saliendo, iba adelantando hasta un momento que noté que no me dejaban tirar, que siempre se ponía alguien delante mío. En una rampita se hizo una selección de 4: un canario, un italiano, un polaco y yo (quién me lo iba a decir, parecía una escapada del Tour jeje). Cuando llegamos al puerto de Ayagaures se deshizo y después de la presa cada uno fue como pudo, subiendo por unas rampas tremendas y sorteando algún excursionista. Empezó la primera bajada, y de pronto, empieza a pasarme gente. Bueno, el objetivo de mantener un buen ritmo y frecuencia cardíaca alta por una hora, más o menos, ya estaba hecho. Así que a no caerse, no romper la bici y bajar dignamente. Se sube de nuevo, y me pasan otros tres o cuatro. Cuando se empieza a bajar de nuevo, por el barranco de Fataga, me doy cuenta de que la cosa se ponía fea, que bajar no era lo mio, y que cada vez habían más piedras. Paisaje precioso, pero de pensar que tenía que bajar hasta allá abajo, me entraban escalofríos (miento, porque hacia un calor de espanto, así que pensar lo que querais). Me seguía pasando gente, hasta que llego un momento que me quedé solo con las piedras, con el calor y con las cuestas. Depresión total: otra vez el último.
Llegando abajo veo maillots del Triguanac, agradeciendo los ánimos de Roberto, Alejandro y compañía. A 5 km adelanto a una guiri que había pinchado, y apunto de llegar al parque, me pierdo y salgo a la carretera, sin saber como entrar a la meta. A lo visto acerté el camino, aunque no era exactamente la ruta, y no fui el único, pues otros estaban abajo del barranco preguntando por donde se subía. Llego a meta ante la indiferencia general, y sin saber que hacer ni adonde ir. Me indican que en no se que estand dan un líquido recuperador. Se me ocurre entrar en la tienda de los fisios donde hicieron practicas con mi espalda, y luego pensando, recuerdo que tenía que devolver el chip, encuentro la zona donde habían plátanos, manzanas y agua. Ciertamente, la organización hizo esfuerzo, pues el terreno a controlar fue muy grande, y estaba más orientado a la carrera de 90 km, y sobre todo a los guiris, que a la nuestra. Mucho espectáculo pero poca gente viéndolo. Hubo bastante desorganización en la salida y sobre todo en la llegada. Así que salí del parque para el hotel donde estaba mi familia pensando que jamás correría otra carrera de MTB.
Al día siguiente vi las clasificaciones, y había terminado en el lugar 69 (sin coñas) de 105 que acabaron (150 inscritos). O sea, que había llegado arriba de los primeros¡¡¡ Ciertamente, me ha animado mucho. No creo que me dedique a correr en MTB, pero no se descarta hacer otra en el futuro en el mismo plan. Lo importante es disfrutar y coger experiencia.
Saludos, Santi.











El sábado estuve en el V OPEN MTB MASPALOMAS, versión light, carrera de montaña de 40 km, pues también había de 65 y de 90 para los pros. Me apunté poruqe alguien me dijo que era “facil” y que me iba a divertir. Visto el perfil me era aparentemente asequible. Era como subir a Teror desde Las Palmas y luego bajar. Así que como quería probarme en competición de bici, pague los 50 eurazos de inscripción y me presente a las 8:45 de la mañana en el Parque Sur de Maspalomas. En la página web ponía que a las 9 cerraban el control de bicis, pero eso era para cumplir el expediente. A esa hora estábamos allí unos 20 de los 400 que salíamos. Así que me dedique a lo que hay que hacer en esas situaciones de espera: buscar una sombra (solecito si hace frío, pero no era el caso), tumbarme y a esperar relajadamente.
Empezé el calentamiento 20 minutos antes, pero me da que calentando éramos muy pocos, comparados con el mogollón que se presentó en la salída. Cuando llegue al punto de cita, empezé a estirar, y allí note que “algo” había raro. Nadie estiraba. Y notaba alguna mirada con sonrisa… ¿seria por mi maillót del Astana? Me lo trajeron los reyes, y en mi primera carrera no podía traicionarlos… o a lo mejor poruqe llevaba zapas de trail, pero de correr, y los pedales con punteras? (no los automáticos como todos)… o quizás por el bote de espuma reparapinchazos de moto en vez de la clásica bolsita con su camara y sus parches?…
Total que dieron la salida neutralizada hasta el Acuasur. Allí punto de reunion y alguna sonrisa más. Algo de caos y salida a cola de pelotón. Empece a pasar gente hasta que encontré mi grupito. Chupando ruedas y saliendo, iba adelantando hasta un momento que noté que no me dejaban tirar, que siempre se ponía alguien delante mío. En una rampita se hizo una selección de 4: un canario, un italiano, un polaco y yo (quién me lo iba a decir, parecía una escapada del Tour jeje). Cuando llegamos al puerto de Ayagaures se deshizo y después de la presa cada uno fue como pudo, subiendo por unas rampas tremendas y sorteando algún excursionista. Empezó la primera bajada, y de pronto, empieza a pasarme gente. Bueno, el objetivo de mantener un buen ritmo y frecuencia cardíaca alta por una hora, más o menos, ya estaba hecho. Así que a no caerse, no romper la bici y bajar dignamente. Se sube de nuevo, y me pasan otros tres o cuatro. Cuando se empieza a bajar de nuevo, por el barranco de Fataga, me doy cuenta de que la cosa se ponía fea, que bajar no era lo mio, y que cada vez habían más piedras. Paisaje precioso, pero de pensar que tenía que bajar hasta allá abajo, me entraban escalofríos (miento, porque hacia un calor de espanto, así que pensar lo que querais). Me seguía pasando gente, hasta que llego un momento que me quedé solo con las piedras, con el calor y con las cuestas. Depresión total: otra vez el último.
Llegando abajo veo maillots del Triguanac, agradeciendo los ánimos de Roberto, Alejandro y compañía. A 5 km adelanto a una guiri que había pinchado, y apunto de llegar al parque, me pierdo y salgo a la carretera, sin saber como entrar a la meta. A lo visto acerté el camino, aunque no era exactamente la ruta, y no fui el único, pues otros estaban abajo del barranco preguntando por donde se subía. Llego a meta ante la indiferencia general, y sin saber que hacer ni adonde ir. Me indican que en no se que estand dan un líquido recuperador. Se me ocurre entrar en la tienda de los fisios donde hicieron practicas con mi espalda, y luego pensando, recuerdo que tenía que devolver el chip, encuentro la zona donde habían plátanos, manzanas y agua. Ciertamente, la organización hizo esfuerzo, pues el terreno a controlar fue muy grande, y estaba más orientado a la carrera de 90 km, y sobre todo a los guiris, que a la nuestra. Mucho espectáculo pero poca gente viendolo. Hubo bastante desorganización en la salida y sobre todo en la llegada. Así que salí del parque para el hotel donde estaba mi familia pensando que jamás correría otra carrera de MTB.
Al día siguiente vi las clasificaciones, y había terminado en el lugar 69 (sin coñas) de 105 que acabaron (150 inscritos). O sea, que había llegado arriba de los primeros¡¡¡ Ciertamente, me ha animado mucho. No creo que me dedique a correr en MTB, pero no se descarta hacer otra en el futuro en el mismo plan. Lo importante es disfrutar y coger experiencia.
Saludos
Felicidades campeón, a seguir dándole caña